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Sebasthian Gaiden

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Sebasthian Gaiden

Mensaje por Sebasthian el Sáb Feb 25 2017, 07:51

Sebasthian Gaiden #1 – Reflejo oscuro de otra dimensión

Era una calurosa tarde en el Santuario de Athena, se respiraba además una breve temporada de paz después de los cruentos conflictos previos, sin embargo, se trataba de una tranquilidad que podría durar menos de lo esperado.
Caminando por las escalinatas entre el templo del Centauro Alado y el Escorpión Celestial, un joven de piel trigueña y larga cabellera blanca avanzaba portando la armadura del escorpión, con una apesadumbrada expresión en su atractivo rostro que fue interrumpida por una delicada voz femenina detrás de él.
-Que ocurre señor Sebasthian. ¿Todavía la extraña?
El joven se volteó con una fiera mirada típica de el en dirección a la voz, descubriendo que se trataba de Kathy, una jovencita que había llegado al Santuario un par de meses atrás para entrenar por una armadura de bronce.
-Primero niña, no es de tu incumbencia… Segundo, no deberías estar en este sitio. Regresa por donde viniste a la arena de entrenamiento.
La jovencita se llevó las manos a la cintura poniendo expresión de pucheros molestos, y observando reprobatoriamente al caballero de oro.
-Si debería, el señor Grief me envió a buscarlo, dijo que era urgente que se dirigiera a la entrada el Santuario.
-¿Grief? ¿Qué querrá ahora…? Está bien. Iré.
Sin decir una palabra más, Sebasthian continuó su camino avanzando a pasos un poco más rápidos por las escalinatas, la jovencita por su parte, y molesta alzó su puño y profirió un fuerte grito.
-¡No das ni las gracias ni tampoco te disculpas!
-¡Primero termina de crecer y luego hablamos niñita!
Respondió Sebasthian sin siquiera voltearse a mirarla y apresuró un poco más el paso para encontrarse con el enorme caballero de Tauro.

* * *

-¡HAHAHAHAHAHA! Siempre tan temperamental.
La risa del enorme caballero de Tauro retumbaba haciendo eco por el lugar, luego de darle una fuerte palmada al joven de cabellos albinos a modo de saludo, sacudiéndolo y casi derribándolo. Algo muy usual en el amable y musculoso alemán.
-¿Qué quieres Grief?
Masculló molesto, enderezando su columna sintiendo como si aquel manotazo le hubiera golpeado absolutamente toda su espalda.
-Vamos hombre, no es nada grave. Ocurre que recibí un reporte de una isla volcánica que apareció de la nada en medio del Mediterráneo, y según los reportes de los que se han acercado al sitio, dicen que les produce “mal juju” y que es literalmente como un pedazo del infierno en la tierra. Así que como a ti te gustan las cosas calientes, pues pensé que te gustaría ir a una isla volcánica.
-¿Es en serio? ¿Esa es la única razón por la que me mandas allá? Esa misión de reconocimiento prácticamente la puede hacer la niñita que enviaste a buscarme.
-Tienes razón, hay algo más en esos reportes… pero eso deberás descubrirlo tu sólo. Ahora ve.
Parte del tono de Grief en esas ultimas frases no denotaba su naturaleza jovial, sino un dejo de preocupación que de cierto modo consiguió mover al escorpiano, debido a que cualquiera cosa que alterara el buen ánimo del taurino debía ser realmente seria.
-Está bien, ya voy… ya voy.
Acomodándose su tiara sobre su lacia cabellera blanca, Sebasthian comenzó a avanzar en dirección a aquella isla mientras Grief desde atrás agitaba su enorme brazo a modo de despedida.

* * *

Un par de horas más tarde, y allí estaba. A decir verdad, la isla era mucho peor de lo que imaginaba, y eso era bastante decir teniendo en cuenta la descripción que Grief había dado. El sitio era agreste, rocoso sin signos de vegetación, una cantidad excesiva de vapores volcánicos provenientes de los ríos de magma que fluían por la isla. Además de eso un cosmos siniestro envolvía a la isla con una esencia de sangre y muerte.
Continuó avanzando, abriéndose camino entre las cálidas rocas, avanzando hacia el centro de la isla, lugar donde se sentía una mayor concentración de cosmoenergía, dándose cuenta que de algún modo le resultaba retorcidamente familiar.
Poco a poco el centro de la isla se hacía más visible y seguía sin encontrar nada, cosa que lo intrigaba, era extraño, pues como dijo Grief, toda la isla transmitía una sensación extraña, y podía sentir un escalofrío permanente en todo su cuerpo, razón por la cual ahora se hacía más imperativo descifrar la causa de todo esto.
De repente, mientras avanzaba y sin darse cuenta, pisó algo de una textura y material diferentes que inmediatamente soltaron un fuerte crujido de leña chamuscada.
Sobresaltado, Sebasthian bajó la mirada a sus pies observando que se trataba de un viejo letrero que de forma burda leía: “Ηφαίστειο διεφθαρμένη καρδιές”. Luego de leerlo se quedó pensativo, y musitó para sí mismo lo que leía en aquel trozo de madera.
-Volcán de los corazones corruptos… ¿Qué significa esto?
*Crack*
El crujido de piedra no muy lejano alertó al joven que rápidamente se giró sobre su eje en dirección a la fuente del sonido, sin lograr ver nada más que piedras volcánicas humeantes.
*¡CRAAAACK! ¡SPLOOOSH!*
El suelo retumbó violentamente bajo los pies del joven de albinos cabellos y las rocas se abrieron de golpe dejando salir un enorme chorro de magma a alta presión que le dieron escaso tiempo de reacción para esquivarla, y fue en aquel momento que pudo ver la figura saliendo de la lava ardiente, enorme, corpulenta y monstruosa. La enorme quimera se erguía frente al caballero de Athena agitando su cola de serpiente mientras se preparaba para embestir usando sus largos y afilados cuernos de cabra.
-¡Oh rayos! ¡Que hace esta cosa aquí?
Sin esperar un solo segundo, la feroz bestia con cuerpo de león de piel de carbón en brasas se abalanzó contra el caballero de escorpio apuntando sus cuernos contra el torso del peliblanco, quien en un movimiento de reflejo los agarró con sus manos, resistiendo la violenta fuerza del empuje lo más posible, pero siendo empujado varios metros de distancia hasta que pudo encontrar el momento adecuado para impulsar una de sus rodillas directo a la quijada de la cabeza de chivo deteniéndole su embestida y haciendo que soltara un desagradable quejido.
-¡Abominación repugnante! ¿Creíste que podrías derrotarme sólo con eso?
Exclamó al tiempo que recuperaba su compostura, analizando la mejor manera de hacerle frente a aquel monstruo. Las agujas probablemente no le harían nada, y sus ataques de fuego serían totalmente inútiles contra una criatura de magma, las únicas armas que le quedaban eran sus ataques eléctricos y el combate físico. Y aunque para los ojos de una persona normal, podría parecer en desventaja, para un caballero de oro como él se trataba de un reto de baja dificultad.
La bestia a su vez ya se había recuperado del golpe y se preparaba para el ataque. Sin embargo, antes de poder siquiera dar el primer paso, una fuerte patada giratoria del caballero de oro destrozó uno de los cuernos de la cabeza de cabra en un movimiento de una enorme velocidad en la cual el caballero de Athena había avanzado unos diez metros en menos de un parpadeo dejando a su paso solamente una estela eléctrica de color rojizo.
Un rugido de dolor se alcanzó a escuchar antes que un nuevo golpe, proveniente desde abajo levantara hacia arriba de forma violenta la cabeza de la criatura en una posición tan antinatural que se siguió de un crujido y la descornada cabeza de cabra quedó completamente flácida colgando a un lado de la cabeza de león que lanzó un nuevo rugido de dolor mientras cambiaba su postura a una de dos patas.
-Vamos, puedes hacerlo mejor.
Sebasthian mostraba una tenue sonrisa de placer en su rostro al observar a la herida criatura, que en aquellos momentos agitaba su felina cabeza encendiendo en llamas su melena en un movimiento que el caballero de oro interpretó como una medida desesperada para verse más grande que él, aparentar mayor tamaño para provocar intimidación era una táctica muy usada en el reino animal y él no iba a caer en ella.
Preparándose para atacar, Sebasthian movió sus piernas flexionándolas un poco para lanzarse nuevamente contra la quimera. Pero para su sorpresa, la enorme bestia contraatacó con un potente aliento de fuego lanzado por sus fauces felinas, frenando al caballero de oro, que se vio obligado a cambiar su ataque por una defensa, moviendo su mano con fuerza para despejar aquella llamarada. Solamente para encontrarse de frente con la embestida de la bestia, que, agarrándolo del torso con sus patas delanteras cayó sobre él con todo el peso de su cuerpo.
Sebasthian intentó forcejear, pero estaba firmemente agarrado por el torso y uno de sus brazos, pudiendo observar claramente la enorme boca de la bestia, sintiendo su aliento de azufre sobre su cara, intentó empujarla con la mano que tenía libre, pero el peso que ejercía en su pecho era increíble, y además parecía que estuviera calentando su armadura con el calor de su abrasador cuerpo.
-¡AAAHH Maldita bestia!!
En aquel momento, Sebasthian movió su cabeza a un lado para esquivar una gota de baba hirviente que casi le cae sobre el rostro, pudiendo ver no muy lejos, el cuerno de la cabeza de cabra, su último recurso, su única oportunidad, una fracción de segundo que lo decidiría absolutamente todo. Respiró profundo, concentrando todo su ser y entonces lo hizo.
*PLITCH*
El cuerno de la cabra atravesó limpiamente el cráneo felino de la quimera, dejando salir un líquido rojizo humeante y brillante mientras la criatura se desplomaba pesadamente sobre Sebasthian exhalando su último aliento.
-¡Ugh! Quítate, pesas…
Sacudiéndose, y moviendo con mucha dificultad su cuerpo, poco a poco fue saliendo de debajo del cadáver de la quimera, observando extrañado al ser mitológico que se suponía no debía existir en el mundo.
-¿Qué rayos pasa con esta isla?
-Si eso te pareció difícil, eres realmente patético.
Aquella voz lo sorprendió a sus espaldas, con un tono absurdamente familiar y un aire siniestro plasmado en cada una de aquellas palabras, haciendo que el joven caballero de oro se girara sobre su eje en una posición defensiva, y lo que vio ante sus ojos lo sorprendió aún más, pues no recordaba en que momento había llegado hasta aquel lugar en el cual se encontraba un enorme trono de piedra con lo que parecían ser restos carbonizados de armaduras con sus portadores aun adentro, pudiendo reconocer la de Acuario, la de Cáncer, una amazona de armadura llena de cristales que no terminaba de reconocer del todo. Y sin embargo lo que más lo impactó fue la figura sentada en aquel trono, vestido con los ropajes del Patriarca del Santuario, profanados por la marca de Hades, como lo indicaba su enorme casco surplice con todos los ornamentos del supremo patriarca y que además ocultaba los rasgos faciales de aquel individuo dejando solamente visible algunos mechones de cabello azul que caían por los costados del rostro hacia el pecho.
-Un sirviente de Hades, debí haberlo sospechado.
Exclamó Sebasthian con desprecio en sus palabras, reforzando su postura defensiva y combinándola con una de ataque, y sin embargo aquel sujeto simplemente chasqueó su lengua.
-¿Sirviente dices? Hades ya no está… Todo el Inframundo obedece mis órdenes como su Patriarca, Ni siquiera ustedes caballeros de Athena pudieron detenernos… De hecho, si hubiera sido otro de ustedes el que hubiera venido a esta isla, probablemente me estaría preguntando como es que aún hay sobrevivientes. Pero al verte, comprendo perfectamente la situación y puedo ver que la vida te ha tratado bien, ¿No es así?… Sebas de Escorpio.
¿Cómo es que sabía su nombre? ¿Y como se atrevía a llamarlo así con tanta confianza? La mente de Sebasthian aún caliente por la reciente pelea no terminaba de procesar lo que decía aquel sujeto, que comenzaba a levantarse de su trono con una postura llena de soberbia y prepotencia.
-No me llames Sebas, no te conozco de nada. Si eres un guerrero del inframundo entonces eres un enemigo, y yo Sebasthian de Escorpio me encargaré de detenerte.
El sombrío patriarca detuvo su avance, esbozando una sonrisa llena de malicia.
-Ya veo… así que también hay ese tipo de diferencias… Mejor aún, comenzare contigo…
Hizo una pausa llevándose las manos a la cabeza para quitarse el enorme casco, revelando que aquellos mechones azules contrastaban con una larga cabellera blanca y lacia, y a medida que el rostro del sujeto era revelado, su túnica patriarcal comenzaba a abrirse enseñando su surplice, la cual, en conjunto con su rostro, creaban una expresión de estupefacción en el caballero de oro.
-¡E-Es imposible! ¿Quién o qué eres?
Exclamó Sebasthian, al ver la oscura armadura de Escorpio bajo los ropajes del extraño sirviente de Hades cuyo rostro además era idéntico al suyo, teniendo como única diferencia aquellos mechones de color azul en el flequillo.
-Yo, soy Sebas de Escorpio, portador de la surplice de Escorpio y Patriarca del Inframundo. Y si… yo soy tu, y tú eres yo.
-¡Mientes!
-No importa si me crees o no, pronto engrosaras las filas de los caballeros de Athena que he asesinado, y procederé a conquistar esta dimensión también.
Sin decir nada más, el sapuri encendió su cosmos, rodeándose de llamas oscuras y siniestras, las cuales sin embargo dejaban entrever pequeñas chispas de una tonalidad dorada, mientras el extendía su brazo izquierdo hacia Sebasthian, el cual se rodeaba de chispas eléctricas de color rojo sangre.
-¡Morirás y tomaré tu lugar en esta tierra! ¡Thunder Poisons!
-¡Olvidas que yo también conozco esa técnica, impostor! ¡Thunder Poisons!
Sebasthian contraatacó rápidamente equilibrando ambos ataques que chocaron entre sí con una gran fuerza, desatando una tormenta eléctrica que surgía del punto donde ambas técnicas se entrelazaban para finalmente estallar en una gran onda eléctrica. Sin embargo, para ese momento, ambos guerreros ya se habían lanzado con puños y patadas a la velocidad de la luz que retumbaban como explosiones, hasta que nuevamente envolviéndose en sus cosmos lanzaron un potente puñetazo de fuego simultaneo cuyo choque los arrojó violentamente en direcciones opuestas, el Burning Smash.
-Vaya, ciertamente nos espera una batalla de los mil días si seguimos a este ritmo, eres bueno…
Añadió el sapuri, a la vez que retomaba su postura de combate.
-Era de esperarse, tu yo lastimosamente somos la misma persona, pero créeme, no duraremos tanto.
-Obvio, tú ya estas agotado por la pelea con la quimera. Y yo, ¡no planeo perder!
Encendiendo aún más su cosmos, el terreno comenzó a temblar con fuerza agitando el magma que circulaba cerca de ellos, a medida que el cosmos de Sebas de Escorpio Sapuri se elevaba en respuesta a su fuerza de voluntad rodeándolo de una marejada de llamas de cosmoenergía totalmente abrumadora.
-Indomitable Will – Clutch Nova
Sebasthian no pudo reaccionar a tiempo, y en menos de un parpadeo se vio atrapado por el cuello y levantado del suelo, esa velocidad era innatural, su versión espectral había superado la velocidad de la luz, y aquella presión parecía a punto de quebrar su cuello como una cáscara de huevo, y lo peor es que sentía un calor abrasador como nunca había sentido el cual parecía concentrarse para desatar una explosión, debía pensar rápido, y más ahora que su oscura contraparte parecía llevarlo contra el suelo para hacerle aún más daño manteniendo aquella sonrisa siniestra en su rostro, desbordante de ambición y codicia.
-Antares Maesltrom
Exclamó Sebasthian poco antes de chocar con el suelo, envolviendo de manera inmediata su cuerpo en un capullo de llamas rojizas, las cuales generaron una violenta explosión al combinarse ambos ataques, los cuales eran completamente desconocidos entre cada uno de los caballeros de escorpio, creando una densa nube de polvo, cenizas y vapores volcánicos que ocultaron a ambos guerreros momentáneamente.
Unos momentos después, los jadeos de ambos rompieron el silencio en medio de aquella densa nube. Sebasthian se sentía en desventaja, aquel sujeto tenía más experiencia y más fuerza que él, y era consciente que él ya se había dado cuenta de eso.
-Rayos.
-Frustrante, ¿Verdad?
Con un movimiento de su mano, el espectro despejó aquella nube quedando frente a Sebasthian, mientras con la mano contraria se limpiaba un hilillo de sangre que corría por su labio, mostrando que al igual que el dorado no había salido bien librado de aquel choque de poderes, pero si en mejores condiciones que el caballero de Athena, que permanecía de rodillas y apoyado sobre sus manos a punto de escupir una enorme cantidad de sangre.
-Veo que no has usado ninguna de tus agujas, un movimiento…. mmmm sabio. Ambos somos caballeros de escorpio, y aparte somos la misma persona, así que es perfectamente normal que conozcamos perfectamente esos ataques, y usarlos sería inútil como ocurrió con aquellos otros ataques que conocemos. Pero ya te habrás dado cuenta que poseo más experiencia en combates que tú, y gracias a ello he desarrollado mi propia aguja particular.
El sapuri hizo una pausa observando al caballero de oro, que seguía sin moverse de su postura, agotado, y a punto de desfallecer.
-Patético, esperaba mucho más de mi otro yo, das lástima, y has sido una completa perdida de tiempo… sin embargo, te enviaré al otro mundo con mi aguja personal, Crimson Sting.
Mientras hablaba, Sebas concentró su oscuro cosmos en sus dedos, formando aguijones en todos y cada uno de ellos para finalmente apuntar con ellos al caballero de oro lanzando incontables destellos de color carmesí.
Las agujas impactaron el cuerpo del caballero de oro que se retorció de dolor de forma silenciosa, para luego caer pesadamente contra el suelo, inerte. Sebas esbozó una sonrisa llena de orgullo, soberbia y malicia, bajando sus brazos una vez que el combate hubo terminado con su aplastante victoria sobre el caballero de oro. Pero, fue en ese momento, que se dio cuenta que había algo raro en el ambiente.
*Poof*
El caballero de oro de escorpio tirado en el piso se desvaneció en el aire con un sonido ahogado, y antes que el espectro pudiera reaccionar, sintió los brazos del dorado rodearlo desde la espalda, Sebas giro su cabeza molesto para ver a su oponente, pero antes de poder tomar sus manos con las suyas para apartarlo de si, el caballero de albina cabellera explotó en un brillante y cegador destello.
-Antares’ Mirage!
La voz Sebasthian llegó desde una dirección totalmente opuesta a la ubicación de los anteriores clones del caballero de oro, y Sebas, aunque cegado por la reciente explosión lanzó una nueva corriente de destellos carmesí en dirección al sonido de la voz, pero esta fue totalmente neutralizada por otra corriente de agujas similares.
-Crimson Needle… Tienes razón, tenemos casi las mismas técnicas, pero no fuiste el único que ha desarrollado agujas diferentes.
-¿Q-qué?
Sebas escupió sangre, y se tambaleó debilitado de golpe. Y esforzándose por abrir sus ojos, se miró el cuerpo, lleno de agujeros de las agujas con un abundante sangrado, aún más veloz que el de las agujas escarlatas tradicionales.
-Pero… ¿Cómo?
-Bloody Needle, mi aguja personal, una que puedo lanzar de forma independiente o mezclada con cualquiera de las demás agujas, mi Crimson Needle es muy similar a tu Crimson Sting, pero, aun así, no era rival para esta aguja, más potente y más sigilosa.
El espectro esbozo nuevamente una sonrisa, esta vez llena de ironia y de la sangre que salía por su boca.
-Je… vaya que si te subestimé… eso está mucho mejor… pero no creas que has ganado aún.
-¿¡Cómo!?
Ante la sorpresa del caballero de oro, el patriarca sapuri extendió su aguijón y en un movimiento brutal se lo clavó a si mismo directamente en el corazón, o eso parecía, pero en realidad se había tocado su punto de presión, consiguiendo así detener aquella hemorragia.
-M-muy bien, continuemos, pues veo que debo ponerme totalmente serio.
Sebasthian estaba paralizado, ni siquiera su mejor movimiento había logrado derribarlo, y a decir verdad sentía que le quedaban cada vez menos energías, por supuesto no creía en lo que se iba a poner serio, tenía que ser una fanfarronada, de lo contrario ya lo habría hecho, así que seguiría el juego.
-Bien, hagámoslo pongámonos serios.
El caballero de oro adoptó de nuevo la postura de combate, mientras su contraparte adoptaba una diferente que lo desconcertó, y de repente, una fuerte e intensa oleada de cosmos proveniente del patriarca del inframundo sacudió aquella isla volcánica amenzando con desgarrarla en pedazos. Sebasthian estaba paralizado, aquel cosmos rivalizaba o incluso podría decir que superaba al de un dios, y el por su parte estaba de pie a duras penas observando al espectro rodearse de una enorme cantidad de relámpagos de color negro que cortaban el terreno con una gran facilidad.
-Esta es solo una parte del poder de Ceo, titán del relámpago negro, relámpago que yo robé e hice mi poder.
La enorme cantidad de cosmos se concentraba en la mano izquierda del espectro, condensándose, volviéndose un solo relámpago, uno capaz de abrir el cielo en dos. La isla temblaba con cada vez más fuerza y cuando ya Sebasthian daba todo por perdido… se detuvo.
En aquel momento todo fue como en cámara lenta, un portal dimensional parecido a los de géminis se abrió sobre sus cabezas, sólo que muchísimo más grande y poderoso y una atronadora voz salió de allí.
-Finalmente encuentro a quien robó a Ceo, acaso creíste que podrías escapar de Jápeto y los demás titanes. Ven, es hora de tu castigo.
Luego de eso toda la isla se desmoronó y fue absorbida por aquel vórtice, mientras el caballero de oro era arrojado con fuerza al mar, donde perdió la consciencia.

* * *

El sol se ponía en el horizonte de aquella playa, y una jovencita que pasaba por allí lo vio, un hombre vestido en armadura de oro inmóvil y cubierto de algas. La mujer corrió hacía el para socorrerlo, y al llegar lo tomó entre sus brazos para alejarlo del agua, y a pesar de lo pesado que era por su armadura consiguió con mucho esfuerzo ponerlo en un lugar seguro. Lo puso de lado para que expulsara el agua que hubiera tragado, tratando de quitarle aquella armadura para darle primeros auxilios, y como si esta entendiera lo que pasaba se retiró por si sola del cuerpo del joven de piel trigueña y larga cabellera blanca, para posarse cerca de ellos tomando la forma de un escorpión de oro, asustando de muerte a la joven quien se repuso rápidamente para continuar con su rescate
-¡Oye! ¡Oye! No te mueras, ¿Entiendes?
La chica empezó entonces a tratar de reanimar al caballero, y luego de varios minutos de tensión y desesperación este escupió una copiosa cantidad de agua, para luego abrir sus ojos débilmente para ver aquella dulce voz que lo llamaba a permanecer con vida, pudiendo ver una melena de color verde.
-O… Op…



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Re: Sebasthian Gaiden

Mensaje por Rol Master el Dom Feb 26 2017, 18:28

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