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CRÉDITOS
Skin Kingdom of Arlandria de thecaptainknowsbest en Savage Themes
Las imágenes utilizadas pertenecen a sus respectivos creadores.

Hoja de Personaje de Opi de Sagitario

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Hoja de Personaje de Opi de Sagitario

Mensaje por Opi-chan el Mar Mayo 27 2014, 14:24

Datos Básicos


Nombre: Opi Levallois
Armadura:  Manto de oro de Sagitario
Sexo: Mujer
Edad: 18 años
Estatura: 1.58 mts
Peso:  48 kgs


Descripción física:

Es una chica de complexión delgada de piel blanca, un rostro inocente casi de niña con enormes ojos verde esmeralda que reflejan todas sus emociones, lo cual le dificulta tremendamente ocultar lo que siente. Su cabello es lacio, largo,  y brillante; de color verde claro que a veces se peina en una cola de caballo.
Datos adicionales:
- De su copete sobresalen tres mechones rebeldes que siempre están desafiando la gravedad sin importar cuanto se pelee con ellos.
- Suele usar ropa deportiva que le facilita su movilidad en el aire.


Historia no tan breve:
Opi de Sagitario:


Estaba cayendo, cayendo en un abismo de oscuridad que absorbía mi cuerpo en una macabra calma. Nada importaba más, mi pecho ardía a falta de oxígeno vital para mis pulmones que poco a poco colapsaban dejándome en un estado  delirante…  todas mis fuerzas para seguir luchando fueron reduciéndose hasta que, inerte, ya no me esforzaba por salir a la superficie.
El ver las burbujas danzar levemente ascendiendo en el agua era un cruel espectáculo para alguien que está al borde de la asfixia. Cerré mis ojos con el fin de prepararme para mi triste final.
Niños morían todo el tiempo, no era nada nuevo… yo sería una más de ellos.

Sin embargo, cuando estaba al punto del colapso, un par de manos fuertes me tomaron de mis pequeños brazos jalándome dentro del fluído directamente hacia arriba. Cuando sentí el aire fresco  tocar mi húmedo rostro al instante empecé a tomar bocanadas excesivas de oxígeno; mi pequeño cuerpo se agitaba entre tos, respiración y sollozo.

- ¿Te encuentras bien?- inquirió mi salvador, el cual me tenía sobre su espalda mientras él nadaba probablemente hacia tierra firme- ¡Resiste, no puedo hacer mucho en estos momentos pero te pido que seas fuerte, aguanta!

Aguantar era pedir demasiado cuando a nuestras espaldas se hundían los restos de un barco que era consumido por las llamas. El barco en donde hace unos momentos viajábamos mis padres y yo. Entonces la realización cayó pesadamente en mi mente: estaba sola. Nosotros nos encontrábamos viajando hacia América buscando una mejor vida, por motivos que no entiendo. Sólo sabía que ellos eran mi mundo, y ahora…

-¡MAMÁ! ¡PAPÁ! –grité con fuerza, las lágrimas inundaron mis mejillas confundiéndose con las saladas gotas de mar. Quería devolverme, buscarlos, pero en ese entonces incluso yo sabía que era una locura porque fui la única sobreviviente del siniestro, junto con el hombre que intentaba sujetarme y nadar al mismo tiempo. Había un límite para lo que una niña de 6 años podía soportar, así que casi de forma inmediata sucumbí a mi cansancio; todo se puso negro.

Para cuando desperté de mi inconsciencia, lo primero que mis ojos pudieron captar fue el techo de madera que se cernía sobre mí. Mi pequeño y agotado cuerpo descansaba recostado sobre un lecho humilde, probablemente pertenecía a una clínica pues el olor de los desinfectantes impregnaba el lugar por completo.  Virando mis ojos a la derecha pude percatarme que junto a mí descansaba sentado sobre una silla el hombre que me sacó del naufragio, mi “héroe”. Era un hombre de cabello corto y negro, con un cuerpo delgado ligeramente fornido que no usaba ropa muy llamativa, en todos los aspectos de la palabra parecía una persona normal, pero había algo en él que lo hacía único. Creo que él estuvo buscando el momento correcto para sorprenderme, porque cuando me acerqué a él de repente abrió los ojos sacándome un buen susto que provocó que me cayera de la cama.

Ese fue sólo el inicio de una buena amistad.

Resulta, que quien me salvó de aquél penoso destino no era nada más ni nada menos que un santo de Atena. ¿Que quiénes son los santos de Atena? A como lo entendí, es un grupo de hombres poderosos que pueden hacer explotar montañas con su puño desnudo, haciendo estallar una energía interior llamada “cosmos”. Ellos dan su vida por la diosa griega de la Guerra que al parecer vela por la paz de la humanidad sin que nosotros, los humanos normales, sepamos de su existencia. Me parecía algo increíble de creer, como algo salido de las películas de fantasía que tanto me gustaba ver con mis padres…  En cuanto a eso, el caballero que me salvó decidió darse a la tarea de cuidarme ya que el lenguaje se me dificultaba mucho (siendo que yo era francesa y apenas entendía el poco francés que bramaba el alemán) y las enfermeras no podían separarme del hombre al que yo con necedad me asía de la pierna.

Alaric y yo viajamos por el paraje alemán durante un par de años, visitando villas, ciudades, y en el proceso él me enseñaba el idioma para poder entender mejor lo que me rodeaba. Algo que me llamaba mucho la curiosidad de él es que además de llevar una enorme mochila de viaje, en su espalda llevaba una caja envuelta en cuero… cuando le preguntaba qué era, él sólo me sonreía y evitaba contestarme olímpicamente. Recuerdo también que en cada pueblo que visitábamos, buscábamos las funciones al aire libre en las plazas para verlo de lejos y comer algún antojo que vendieran cerca del lugar. Fueron unos días tranquilos bajo el sol de verano alemán, hasta que finalmente él se decidió a enseñarme sobre el cosmos.

- ¡Vamos, aún nos falta cruzar la vereda del bosque! – Alaric trotaba frente a mí, los dos estábamos vestidos con ropas de entrenamiento muy modestas y ligeras, pues el sol ardiente lograba traspasar las hojas perennes del bosque que atravesábamos como calentamiento- No bajes el ritmo, tienes que trabajar tu estamina.

Yo sólo pude asentir con la cabeza, el ejercicio me quitaba toda capacidad para exhalar siquiera una palabra. ¡Estábamos en esto desde las 6:00 de la mañana! Y por el ruidoso sonido de mi estómago, ya era la hora de la comida.

Seguimos nuestro ejercicio hasta llegar a un acantilado, que estaba conectado a otro por un puente de cuerda. Estaba, en tiempo pasado, porque el dichoso puente yacía colgando destrozado del otro extremo.
- No bajes el ritmo, ¿porqué te detienes? –al notar que yo no lo seguía, se volteó extrañado.

- Pero… No hay para donde seguir, maestro – dije como si fuera lo más lógico del mundo- Tenemos que volver, ¿o no?

- ¿Que no hay para dónde seguir? – repitió el hombre, mirándome con una severidad que me hizo temblar- Esto sigue siendo parte del entrenamiento –señaló hacia el frente-, un obstáculo tan minúsculo como éste no debería de detenerte. Sigamos. –sin decir más, siguió corriendo. Sentí que la sangre se me helaba cuando él se acercó a la orilla ¡Se iba a matar!

Sin embargo, cuando iba a dar el último paso para desplazarse, la tierra bajo él crujió debido a la fuerza que él usó en su pierna. Su cuerpo se desplazó en el aire con gracia hasta aterrizar en el otro lado sin ningún razguño; Alaric se sacudió su ropa y me volteó a ver, indicándome que era mi turno… de seguro yo estaba haciendo una cara muy graciosa, porque él no pudo contener tremenda carcajada que alcancé a escuchar incluso a esa distancia.

Tragué saliva y con nerviosismo me acerqué  a la orilla para ver lo que estaba debajo, un río muy ancho recorría el camino entre las dos formaciones rocosas. Se veía muy rápido y profundo ¿si no lo lograba sobreviviría aun así? Volteé a ver a mi maestro que aunque estaba en una posición firme, podía notar que estaba muy concentrado en lo que yo hacía. Asentí con la cabeza para después retroceder varios metros con el fin de prepararme para el salto.

- ¡Aquí voy! – grité con energía, acto seguido corrí con toda la fuerza que tenía en mis piernas, no me detuve incluso cuando llegué a la orilla y salté. Al estar suspendida en el aire, en vez de llenarme de miedo me llenó de mucha emoción. Mi ropa se agitaba con violencia, igual mi cabello, el viento sobre mi rostro me hizo sentir eterna…  ¡Era hermoso!

Recuerdo que tuve un resfriado muy grave en la noche, después de que mi maestro me sacó del agua.

A la mañana siguiente volvimos al mismo lugar, volví a saltar y a caer al río. Después volvimos el día siguiente, el siguiente, el siguiente, y muchas veces más; todas ellas caía en el mismo punto en el río pero nunca perdí la sensación de maravilla de desplazarme en el aire. Creo que hasta lo buscaba más. No fue sino hasta el vigésimo intento en el que cuando estuve a punto de saltar al otro extremo sentí el anhelo de formar parte de una brisa de aire para no bajar nunca a la superficie, ese fue el detonante para que mi pierna se llenara de un cosmos brillante que no había logrado invocar hasta ahora ¡¿ERA MÍO?! Cuando menos lo pensé, ya estaba abrazada de mi maestro en el otro extremo, respirando agitadamente para poder contener la emoción de lo que pasó. Él sólo me miraba atónito sin poder comprender bien lo que había sentido, no entendí su reacción en su momento… pero después me explicó que el cosmo que había expulsado de mi cuerpo era muy poderoso para alguien como yo.

(Música de fondo: https://www.youtube.com/watch?v=HdzZaWxY280 )

Alaric me siguió entrenando por varios años hasta que su cuerpo no pudo más. Una fatídica tarde durante un entrenamiento él cayó al suelo, convulsionándose. Después de tantos años de conocernos él nunca me comentó que padecía una enfermedad que acabaría con su vida en cualquier momento.

- ¿Por eso… a pesar de ser un caballero, no estabas en el santuario de Atena? –murmuré con pesadez, sentada a un lado de la camilla donde mi maestro respiraba con dificultad- ¿Porque sabías que… ibas a…? –me mordí el labio sin querer terminar la pregunta-

- No somos… eternos… - respondió con la voz rasposa, mirándome con una sonrisa serena- No estamos echos para… durar más de lo que… estamos destinados a estar en éste mundo. Puedes pensar que el hombre más fuerte que haya existido morirá en una batalla, pero una mañana puede simplemente no despertar de su lecho. La muerte nos espera por igual, no diferencía entre rangos, edades, sexo, religión… -se tapó sus ojos con una mano, la luz le molestaba mucho- Pero a pesar de saber que mis días estaban contados, no huí… de mi responsabilidad, como debes creer... Nuestra diosa aún no ha reencarnado, no sabemos con certeza cuando regrese… pero… -empezó a toser con mucha fuerza, y yo me precipité dándole palmaditas en su espalda- No quise dejar mi responsabilidad… en manos de cualquiera… -de repente tomó mi mano entre las suyas- Cuando te rescaté del naufragio no lo hice con la intención de que fueras mi sucesora, por favor no pienses mal…

- Yo… ¡Yo nunca pensaría mal de ti, maestro! –dije sin poder contener más mis lágrimas-

- Gracias… -respondió él, sonriendo ampliamente. Pero pude notar como su rostro se ponía cada vez más demacrado con el pasar de los segundos- Escucha… tienes un corazón muy noble que siente la obligación de ayudar a los demás. Protege esa nobleza sin importar a donde vayas, porque no hay muchas personas… como tú… -se volvió a recostar en la camilla- Antes que nada quiero escucharlo de tus labios, si no quieres ésta responsabilidad…

- ¡Claro que la quiero! –dije de pronto, intentando secarme las lágrimas interminables que salían sin reparo- ¡Es la voluntad de mi maestro! ¿Cómo no querer algo así? De no ser por ti… yo… hubiera muerto en ese momento, si puedo ser como tú y ayudar a otros… ¡Cumpliré con lo que quiero en la vida! Pudiste haberme dejado abandonada, y pude haber sido una persona completamente diferente, pero me enseñaste que el mundo es hermoso aún con las partes malas. Si yo puedo ser… una persona así… ¡Entonces definitivamente quiero serlo!

- … -mi maestro sólo se me quedó viendo con una sonrisa brillante en su rostro, un par de lágrimas se asomaron en sus ojos pero rápidamente se perdieron en su cabello- La caja, de la cual me has preguntado muchas veces, contiene la armadura de Sagitario…  ese es mi legado para ti. Cuando la tengas ve al santuario en Atenas, allí alguien se encargará de los preparativos que faltan. Úsalo sabiamente para proteger a nuestra diosa, y a la humanidad… -su voz se fue apagando poco a poco- Gracias por todo, Opi.

Las manos grandes y callosas que sostenían a las mías fueron perdiendo fuerza hasta reposar en la frívola camilla de la enfermería. Entonces, la luz que se reflejaba en los ojos de ese santo se fue apagando hasta quedar sin vida.

- ¡MAESTRO! –me paré tan rápido que tumbé la silla en la que estaba sentada. Era la segunda vez que perdía a alguien querido para mí, había olvidado como el corazón cruje destruyéndose ante la muerte de un ser querido. Cuando las enfermeras llegaron yo estaba llorando a todo pulmón, aferrándome al pecho de Alaric, no queriendo dejarlo ir por nada en el mundo.

Varios días después, por fin pude volver a la cabaña donde nos alojábamos, con una tristeza enorme que me embargaba por dentro y carcomía mi alma. Ahora que no estaba mi maestro, sentía que el lugar estaba muy amplio, el silencio se cernía sobre mí haciéndome sentir cada vez más sola.  
Por el rabillo del ojo pude notar la preciada caja que siempre captó mi curiosidad, con algo de cautela me acerqué a ella y como si esperara que me atacara, sólo la toqué con un dedo. Ese ligero roce me bastó para sentir que teníamos una conexión que iba más allá de lo terrenal, pues ésta emitió un fuerte brillo dorado que me cegó por unos momentos.

Cuando volví a mirar, el artífice ya no estaba cubierto por la envoltura de cuero, si no que estaba la vista con toda su majestuosidad revelándose ante mí como una caja de oro puro, que pulsaba cada vez que me acercaba a ella. Logré armarme de valor para tomar la caja con ambas manos, su luz me envolvió con calidez como abrazando a mi corazón desconsolado para hacerlo sentir mejor… Sí, podría acostumbrarme a esto.

Mi nombre es Opi Levallois, y mi aventura apenas comienza.



Características


Físicas (Fuerza ***  / Agilidad ***  / Resistencia* )
Sociales (Carisma*** / Manipulación** / Apariencia***)
Mentales (Percepción**** / Inteligencia** / Astucia****)

Puntos de vida: 50 + 20 = 70
Cosmos: 0


Inventario


Magnos (M): 0
-Cura x1
-Estrella Mistica x1

Técnicas de combate
Técnicas de Opi:

Ataque Básico


Lariat  (6 Puntos)
Las extremidades de la amazona dorada son rodeadas de torbellinos de cosmo, acumulándose en éstas zonas al atacar con patadas y puñetazos que queman todo lo que tocan debido a su alto nivel de energía concentrada.

Dervish  (6 Puntos)
De un salto Opi le hace una llave en el cuello a su adversario con sus brazos y extiende sus piernas hacia arriba para después girar su torso y sus piernas en movimiento tipo hélice, haciendo que el cuerpo del rival gire también, después haciendo que éste caiga al suelo.

Ataque Arriesgado

Kostenlos Burst  (Fallido 1 Punto) (Efectivo 9 Puntos)
Opi se cubre de cosmo que la impulsa contra su contendiente, y aprovechando la fuerza del impulso hace que ambos se eleven. Durante su estadía en el aire ella le hace una llave al adversario, inutilizando sus extremidades y haciendo que la cabeza de él apunte contra el suelo, luego por la acción de la gravedad y con ayuda de su cosmo hace que su contrincante se impacte contra el suelo.

Kaleidoscopio de Nihal  (Fallido 1 Punto) (Efectivo 9 Puntos)
Ésta técnica emplea la invocación de la luna, en la que gracias al poder místico del satélite se crean espejos de energía traslúcidos flotantes. Los espejos se sitúan en diferentes lugares alrededor del oponente y en diferentes ángulos; al tirar la flecha dorada de sagitario, ésta sale disparada contra los espejos, los cuales hacen cambiar la dirección de la flecha constantemente para herir al oponente repetidas veces.

Ataque Múltiple

Lluvia de Estrellas (3 Dados) (Fallido 0 Puntos) (Efectivo 3 Puntos)
El cosmo se acumula en las piernas de Opi, y al dar un salto en el aire, ataca rápidamente con patadas a velocidad Match1, lanzando cientos de golpes al oponente, en forma de luz que al hacer impacto en el enemigo dejan la zona quemada.

Dervish (3 Dados) (Fallido 0 Puntos) (Efectivo 3 Puntos)
De un salto Opi le hace una llave en el cuello a su adversario con sus brazos y extiende sus piernas hacia arriba para después girar su torso y sus piernas en movimiento tipo hélice, haciendo que el cuerpo del rival gire también, después haciendo que éste caiga al suelo.

Defensas (5)

Doble Lariat (Agilidad 3)
Opi gira sobre sí misma con una velocidad inhumana, provocando que una onda expansiva de cosmo haga que enemigos cercanos a ella salgan disparados hacia atrás, así evitando que se acerquen y que ataques físicos y de cualquier elemento no la toquen.

Voluntad de Sagitario (Agilidad 3)
Cuando sienten el peligro al que será expuesto su portadora, las alas doradas de su manto se cubren de luz para rápidamente doblarse al frente de Opi y la abrazan, desviando cualquier ataque para mantenerla segura.

Habilidad de Armadura

Holy Arrow (Flecha Dorada [Activada]) (3 + 3 + 4 + ¿? = >10 )
Suma tus puntos de Fuerza, Agilidad, Percepción y Cosmos, y conviértelos en daño directo hacia el oponente.
Opi eleva su cosmo y éste cubre la flecha dorada que saca de su espalda. Con ayuda de su arco tira la flecha la cual se cubre de una luz cegadora que puede rasgar la oscuridad y hacerle un daño severo a su oponente.

Habilidad de Nivel

Mystic Denial  (Intimidar 2 Cosmos [Nivel 1])
El rival no puede defender el ataque que se combina con esta habilidad.
La energía de Opi se empieza a concentrar por completo en sus ojos, provocando que estos brillen de color rosado. Al intercambiar mirada con el oponente éste siente que sus extremidades se paralizan y no puede moverse.

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